Esperanza e Ilusión

Lots Of Wild Daisies in A field With Narrow Focus 2

Necesito escribirles algo, rápido. Pues para mandarles mis saludos. Escucho música ahora. Tengo algo que no se como llamar. Es algo como el bienestar. Estoy feliz. Estuve resolviendo algunas cosas que esperaban resolución desde hace unos meses. Entonces les traigo mi alegría. Claro, cuando hago algo necesario y lo resuelvo totalmente, para mí es una gran satisfacción. Algunas soluciones son provisorias, no están acabadas, quedan como parcialmente. Estoy empezando a tomar cartas en el asunto con lo cual me sirve como impulso el haber hecho lo que estaba pendiente. Ahora resulta que me quedaron deberes pero no a corto plazo, sino que voy a tener mi tiempo para cumplirlos. Además tengo ganas de hacer unas compras que si no las hago… claro, mientras escucho mi música de relax, llenándome el alma. Con el corazón lleno afronto una mudanza accidentada. Es que toda mi estructura quedó un poco cambiada con el nuevo lugar y las nuevas relaciones. Estoy empezando a hacer cosas fundamentales, pero no se si me voy a quedar donde estoy. Quizá tenga cambios en poco tiempo nuevamente. Es como un panorama que se abre, que se despeja, que se puede ver claramente. El hecho de buscar personas para la solución de nuestros problemas y el movimiento, como lo suelen llamar, produce entusiasmo. Ahora está sonando Enya pista numero cinco. Espero resultados en los próximos días. A ver que sucede con mis trámites y demás cosas.

El Dragon Azul

En un pantano azulado, medio en penumbras, pude ver flotando en las aguas una especie de navío oscuro. Tenía forma de submarino pero se veía nada más la parte delantera. Tenía también la forma de un dragón azul.  Quizás lo que se veía era su cabeza, mitad sumergida, mitad emergida, como si estuviera mirando sobre la superficie del agua. El dragón era de un azul oscuro, más oscuro que en sus alrededores, como en las partes de menos luz. Yo estaba en un bote. El dragón avanzaba lentamente haciendo un ruido como si su boca soplara en la superficie del agua. Yo observaba navegando y manteniéndome en lugares oscuros. No ocurrió nada finalmente. Tampoco sabía que se proponía hacer, quizás congelar el agua del pantano. No habría sabido como salir del pantano si me hubiera atacado, si hubiera advertido mi presencia. No habría podido defenderme de un ataque. El navío azul, cual submarino, lentamente se sumergió sin hacer ruido en las profundidades inconmensurables de aquel lugar.

                                                               

Paseo

No vi tanto el mar. Pero sentí su olor. Escuché las olas rompiendo en la playa. El sol calentando levemente. El viento también sonando en mis oídos, trayendo hacia mí el aire que respiraba. Vi las figuras en la arena, dibujadas por el agua. La marea en ascenso me asustó, tuve que hacer unos pasos hacia afuera. A unos metros se encendían​ unas leñas; su sonido, su aroma. Todo era sosegante. Me salió una risa, no lo pude evitar, no pude pensar en nada. Caminé por allí, miré la arena y a mi alrdedor. Había poca gente. Unos pocos paseaban, como yo. Ya de vuelta, una niña de cabello negro hermosa buscaba a su cachorro. Recién empezaba su día. Jugaba con él, lo cargaba en brazos.

El día

Hoy empecé el día sin ganas de vivir. De a poco me levanté y junté mis cosas como quien hace un trabajo. No es que estuviera angustiado, no sentía nada. Pero poco a poco fui pasando y mejorando mi día, como en la obra de Henry David Thoreau, Walden, en la que destaca el don artístico que algunos tienen de vivir felizmente, mejorando el día en cada acto, en cada cosa que componga su jornada. Preparé mate, puse música suave y dejé fluir algunos pensamientos. Mi resultado no viene siendo brillante. Pero es mejor vivir este día que darlo por perdido cuando me despierto.